Claudio Adasme

Las Certificaciones ISO son consecuencia del trabajo mancomunado de los trabajadores de la empresa

Son 21 años de vida, 21 años donde el trabajo, el sacrificio, las caídas y el colocarse de pie, han sido una constante en esta empresa de servicios forestales y agrícolas, que recientemente ha obtenido las tres certificaciones ISO de su sistema de gestión integrado en tres aspectos fundamentales: calidad, medioambiente y seguridad y salud ocupacional. El gerente general enfatiza que luego del camino recorrido llega a la conclusión que cada situación vivida es una lección positiva para crecer y seguir desarrollándonos. “Somos un equipo de trabajo unido y mi norte es que a todos los que conformamos Tierra Verde nos vaya bien”, señala, refiriéndose a los 45 trabajadores que la integran.

¿Por qué se plantearon la meta de lograr estas tres certificaciones internacionales?

Porque soy un convencido que hay que invertir para avanzar, además de demostrarnos a nosotros mismos que somos tan capaces como las empresas grandes.

Hace más de un año nos planteamos esta gran meta. Todo se dio porque por un proceso de licitación dentro de la empresa a la que prestábamos servicios se requería que estuviéramos certificados con alguna norma. Ahí fue cuando nos asesoramos y decidimos hacerlo en las tres normas ISO porque son normas estandarizadas internacionales. De hecho, el certificado es emitido en España.

¿Cómo fue el proceso?

Fue largo y difícil, pero nuestro gran estímulo era que estábamos convencidos de lo importante que son estas herramientas para mejorar nuestra calidad de servicio, nos brindan un plus diferenciador enorme. De esta manera, optamos con la ISO 9001 (Calidad), ISO 14001 (Medio Ambiente) y 45001 (Seguridad y Salud Ocupacional). El proceso comprendió una etapa de preparación, auditoría interna, y dos auditorías externas hechas por la casa certificadora (Aenor).

En una primera etapa contratamos a una empresa asesora que nos preparó para hacer una radiografía del estado de Tierra Verde y determinar nuestras potencialidades y falencias.

Para mí los resultados fueron una sorpresa, no podía creerlo, ya que siempre pensé que toda nuestra documentación estaba ok, sin embargo, todo había que mejorarlo. En ese momento comprendí que debíamos ‘ponernos las pilas’ si es que queríamos certificarnos. Fue así como en octubre comenzamos a hacer reuniones semanales y posteriormente cada 15 días. Consecuencia de lo anterior es que en enero de este año determiné contratar un profesional experto en prevención de riesgos para estar a cargo del nuevo Departamento de Prevención de Riesgos y del Departamento de Sistema de Gestión Integral.

En marzo tuvimos la primera auditoría interna donde los resultados fueron positivos aun así con muchas no conformidades, las cuales hubo que subsanar a la brevedad para estar preparados para la primera auditoría externa en el mes de mayo. Finalmente, cuando esta se realizó, por tres días, se determinó que cumplíamos en un 60 % y las no conformidades un 40 %. Recuerdo que estábamos bien en la parte operativa, pero tuvimos problemas en el área documentación, ya que las normas deben estar plasmadas, conocidas e internalizadas por cada uno de los trabajadores.

La segunda y definitiva auditoría externa fue en julio, la cual es la más difícil ya que se revisa toda la documentación en oficina y posteriormente en terreno, debiendo estar en conocimiento de todos los trabajadores. Esta auditoría también duró tres días y una vez terminada se hizo un cierre final donde se nos informó del resultado y si es que existían nuevas no conformidades u observaciones, en nuestro caso, solo hubo observaciones menores con la posibilidad de subsanarlas y enviar el respaldo de las correcciones hechas. Una vez revisadas y aprobadas por los auditores externos se empieza con el trámite de emisión de certificados. Cada certificación tiene una duración de dos años y cumplido ese plazo se debe realizar nuevamente el mismo procedimiento. Finamente a mediados de septiembre nos llegaron los tres certificados de cada norma ISO respectivamente.

¿Cómo evalúa el camino transcurrido?

Lo veo como una inversión para nuestra empresa. Estoy orgulloso con lo que hemos logrado ya que va en concordancia con la calidad del trabajo que hace Tierra Verde. Monetariamente tuvo un costo importante, pero creo que es el mejor camino para crecer y seguir consolidándonos.

Actualmente, nuestro sello nos indica que estamos a la par que cualquier empresa importante y que estamos entregando no solo un servicio de alta calidad, sino que estas certificaciones nos diferencian de nuestros pares dentro del rubro.

Hoy estamos con harto trabajo y con nuevos clientes, por eso nuestro norte es seguir haciendo las cosas bien, ya que hoy tenemos una empresa mucho más robusta.

“TENGO UNA RESPONSABILIDAD SOCIAL CON MIS TRABAJADORES”

¿Cómo ha percibido el compromiso del personal?

Existe un compromiso total, todos han internalizado este proceso de gran forma y son partícipes de estos logros. Tengo muy claro que la empresa la componemos todos y por ende nuestros éxitos son de todos.

En mi caso, ha sido un aprendizaje esencial. Mi ADN es convencer a mi grupo que somos la mejor alternativa en nuestro rubro. No soy solo un prestador de servicios (personas y máquinas), sino que todos somos asesores, verdaderos partners. Para mí lo importante no es solo identificar un problema sino ser parte de la solución.

Si me va bien, a la gente trabaje bien, en un ambiente grato. Finalmente lo que logras es mayor compromiso por parte de ellos. A muchas personas les ha cambiado la vida trabajando en Tierra Verde y eso me conmueve.

Su liderazgo es muy humano y positivo…

Me gusta estar conectado con todo lo que sucede en la empresa. Es mi forma de ejercer un liderazgo positivo, dar las herramientas para que la gente trabaje bien, en un ambiente grato. Las cosas malas y buenas se dicen personalmente para mejorar, ya que siento que el trabajo siempre puede ser más comprometido.

¿Qué reflexión final puede hacer de este hito en la empresa y cómo se proyecta?

Jamás pensé en tener una empresa, pero las cosas se dieron y trato todos los días de entregar lo mejor de mí. No ha sido fácil, pero de cada situación negativa aprendes al igual que cuando sucede algo positivo. Hay mucho emprendimiento, mucha pasión, el atreverse, las frustraciones, los fracasos, el costo familiar, el costo bancario, en fin, muchas variables que van marcando el día a día de un empresario en Chile.

En relación con la proyección, nos gustaría a futuro concretar la meta de tener nuestra Casa Matriz propia, donde se congreguen todos los servicios que ofrecemos en las cinco regiones del país donde estamos: Valparaíso, O’Higgins, Maule, Ñuble y Biobío.

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